Desastre grande del Real Betis Balompié cuando más felices se la prometían todos y cada uno de los suyos. Los verdiblancos no volverán a estar en una semifinal europea por segundo año consecutivo pese a ponerse con dos tantos de virtud antes de la media hora del partido contra el Sporting de Braga en una noche donde no fueron capaces de darle el premio que demandaba una grada hambrienta de gloria.
Los 70.000 béticos que se dieron cita en el Estadio La Cartuja, diez mil mucho más aun que los demandados a la hora de analizar el choque de la ida, saboreaban prácticamente la clasificación en el arranque del juego y terminaron con el amargor de tenerse que marcharse precipitadamente por un anuncio por megafonía que los invitaba a dejar el coliseo cartujano con celeridad.
Parece ser , según la versión oficial ofrecida por el club anfitrión del litigio , fue un error de la cabina del videomarcador, que se confundió de idioma y puso el mensaje destinado a los apasionados portugueses para que no se fuesen en español , pero con todo lo contrario , a fin de que desalojaran con velocidad. Esto originó una desbandada masiva en una imagen increíble. Era el conclusión a una noche espantosa para todos y cada uno de los que sienten la fe balompédica establecida en el sevillano vecindario de Heliópolis. En la entidad bética se le adjudicaba la autoría del mensaje a la UCO. La cuestión es que el Estadio La Cartuja se quedó semivacío en una imagen que le añadía un punto más de tristeza a lo sucedido en esta noche tan aciaga.
Esos 70.000 apasionados se habían dado cita en el Estadio La Cartuja con la confianza en que los suyos serían capaces de liquidar una eliminatoria que llegaba en franquía desde Braga. Y el cuadro de Manuel Pellegrini comenzaba con un buen fútbol y con agresividad sendero de esa gran obsesión europea de todo el beticismo.
Pues todos los béticos que se brindaron cita en el Estadio La Cartuja iban con ese hormigueo en el estómago y los suyos se encargarían de transmitirles bien prontito que la noche podía ser realmente feliz. Ahora en el minuto 4, Hornicek le tuvo que llevar a cabo una buena parada a Antony, era el primer aviso. Y poquísimo después llegaría la mejor exhibe de lo que le había pedido Pellegrini a los suyos, que fueran beligerantes ante el innegociable fútbol de toque del aparato portugués.
En una de esas acciones de manoseo del balón cerca del área local, Hidalgo fue belicoso para robar la pelota y Abde se iba a encargar de darle continuidad y asimismo mucho más riesgo si cabe. El radical marroquí ingresó en el área, centró y todo se transformó en un balón idóneo para que Antony rematara de cabeza en el área pequeña. No le logró falta un testarazo fuerte, sólo lo colocó donde era imposible para el agradable Hornicek.
Uno a cero con solo 13 minutos consumidos en el cronómetro de Davide Massa y ahora había sucedido lo más complicado para quitarse los nervios iniciales y para soñar con más base si cabía. La cosa se pondría aún mejor si cabe en la segunda llegada de los verdiblancos. Una jugada de Fornals por la derecha era rematada por Abde por la otra banda. Minuto 26 y todo parecía resuelto con el 2-0.
Mucho más lo fue todavía con otro gol de Abde celebrado por todo el estadio tras una internada de Antony en la que éste no había sido capaz de rematar a gol. Ya parecía el 3-0 en el minuto 29, la sentencia, pero el pie del paulista estaba ligeramente adelantado y el tanto fue anulado por fuera de juego.
Ahí cambió el sentido del aire. Hasta ese instante soplaba de popa, pero desde esa jugada anulada viró para llevarlo a cabo justo contra la proa. El Sporting de Braga no se descompuso y después de una falta lanzada fuera por Fornals (36’), un balón colgado en el área provocaba un choque entre Bartra y Llorente a fin de que ambos cayeran al césped. La pelota le llegó a Pau Víctor y este la introdujo en la portería de Pau López.
En el intermedio había tiempo para recomponer la situación y para hallar que el Betis siguiera el sendero iniciado en la primera media hora, pero fue exactamente lo contrario lo que sucedería. Apenas 4 minutos tras ese periodo de reflexión, una falta lateral era desviada con total sencillez por Vitor Carvalho con la colaboración muy particular de Pau López en su salida.
El Betis se descompuso completamente , ya no tuvo nada que ver con la escuadra en otras ocasiones sólida de Pellegrini y se dirigía sin antídoto al precipicio con una impotencia absoluta. Llegaría inmediatamente el penalti absurdo de Amrabat a Tiknaz y el 2-3 de Horta. Y un rato después el 2-4 con un balón empalmado por Gorby que entró tras tocar levemente en Bartra.
Entonces, aparece el interrogante de inmediato , ¿qué hacía Isco en el banquillo si no se encontraba ni para tratar de arreglar aquello con el mero hecho de su presencia, de realizar lo mismo que el Cid? El malagueño miraba el partido con cara de incredulidad y el Betis fue la leal definición de impotencia. No fue siquiera con la capacidad de asustar de verdad a Hornicek alén de un disparo de Pablo García con intención (93’).
Quien verdaderamente pudo marcar el quinto con el estadio ahora prácticamente vacío fue Horta, pero en esta ocasión sí hizo una parada Pau López (96’). Ahora daba igual, el Betis se había tirado al callejón de una manera que ni el más pesimista de los suyos era con la capacidad de presagiarlo. El sueño se había difuminado de una forma harto cruel.

