La carrera por la Premier League 2025-2026, mucho más viva que jamás. Aunque tienen que coronar su escalada en las seis jornadas ligueras que les quitan , los mancunianos dependen de sí mismos, otra vez, para ser campeones. Y lo pueden ser pues la “final”, aún sin trofeo , que significaba la visita del Armamento al Etihad Stadium la ganaron (2-1). Con la magia de Cherki, la cantada de Donnarumma, un incombustible Bernardo Silva, la exhibición de O’reilly y un gol de Haaland.
Mikel Arteta acabó por los suelos y el cyborg sonriendo, de reojo y pícaro, a la cámara. Por el hecho de que sí, el equipo de Pep Guardiola ya está aquí. A nueve puntos de los gunners en la liga inglesa y eliminados por el Real Madrid en Champions League semanas atrás, la temporada del Manchester City parecía sentenciada al fracaso. Pero nada más lejos de la verdad. Tres puntos separan a los citizens del todavía líder de la Premier League teniendo aún que recibir al Crystal Palace en casa.
Desde este momento , cada tanto de uno y otro equipo vale oro. Y es que el cuadro mancuniano, con +36 (en oposición al +37) del Arsenal , ya sabe lo que es ganar un título liguero por diferencia de goles. Esta, la 2025-2026, aún no la han ganado, pero el temor ha terminado de apoderarse de un conjunto , el de Mikel Arteta, que tuvo ocasiones suficientemente visibles para remontar y mereció acabar con diez , pero al que la temporada, por ilusionante que sea, se le vuelve a realizar muy larga. Son derrotas en seis partidos y la sensación de que, mentalmente, están KO. El pavor es real.
Imaginamos que lo ocurrido a lo largo de los primeros 20 minutos en el Etihad Stadium es a eso que se refería el conjunto mancuniano con: “This is how it feels to be City!”. Por el hecho de que el arranque fue de desfibrilador y tila. Compró muchas papeletas Raya para liarla nada más empezar , pero acabaron por hacerlo Rayan Cherki y Gigi Donnarumma. Para bien y para muy mal.
Se salvó hasta en un par de ocasiones el portero español. Primero, tras un mal control. Después, con un disparo que se estrelló en el palo. El primero de la tarde. Padecía el Armamento. En el momento en que no ha podido realizar nada el ‘1′ gunner fue en el momento en que Cherki destapó el tarro de las esencias. El mago volvió a agitar su varita para dejar ojipláticos a propios y extraños. El ‘10 ′ skyblue hechizó a toda la zaga visitante con una eslálon incontenible. El francés fue dejando rivales por el camino , sorteando piernas en una baldosa, hasta el momento en que batió a Raya.
Y del 1-0 en el 16′ al 1-1 en el 18′. En los dos tantos , propio y contrario , Pep Guardiola se llevó las manos a la cabeza. El de Sampedor enloqueció con la pifia de Donnarumma tanto o mucho más que con la obra de arte de Cherki. En la jugada posterior al golazo skyblue, ‘Gigio’ protagonizó otra de las suyas. Otra mucho más.
Gianluigi Donnarumma y Marc Guéhi, jugadores del Manchester City, tras el fallo del portero italiano frente al Armamento.
Se le logró a la noche en el momento de aclarar el balón y Havertz, sabedor que al italiano se le apagan las luces cuando los delanteros rivales le presionan, solo debió meter la bota. Donnarumma solicitaba disculpas a un Etihad Stadium enmudecido e descreído. Eso sí, su grosero error no quitó empuje y dominio al Manchester City. A los de Mikel Arteta, replegados atrás y condenados a achicar agua, les quedaba bastante que padecer.
Especialmente cuando no aprovechas tus oportunidades. Pues no hay deporte que castigue más el desacierto que el fútbol. Las volvió a tener el cuadro mancuniano en los acompases iniciales del segundo tiempo gracias a una asfixiante presión tras pérdida y una elogiable aptitud de anticipación. Mucho más en concreto , la tuvo Haaland. Pero ni el Manchester City, por culpa del palo, aprovechó su momentum ni el Arsenal sus mejores minutos del acercamiento. En su caso, por Donnarumma, el palo y asimismo el cyborg noruego. Un tramo de partido, el mucho más positivo de los gunners, en los que volvió a quedar probado que hay un (buen) Arsenal con Odegaard y otro, bastante peor, sin él.
El italiano se redimió a lo grande de su cantada deteniendo el 1-2, en un mano a mano , a Havertz; la madera le negó la remontada al zurdazo desde la de adelante de Eze y el ‘9′ local puso la puntilla. Aunque los titulares , y con razón, serán para Erling Haaland, la mayor exhibición en el aparato de Pep Guardiola corrió a cargo de Nico O’reilly. Centrocampista reconvertido a lateral izquierdo, su centro, tras un saque rápido de ‘Gigio’, lo remachó el ‘killer’ noruego dentro del área.
Gabriel Magalhães y Erling Haaland, players de Armamento y Manchester City, se encaran a lo largo del partido.Lee Smith
Esta no fue la primera guerra de Haaland con Gabriel Magalhães. Aún menos sería la última. El desafío en el Etihad Stadium, jamás explicado de otra forma , acabó entre mangas rotas y enganchones que lograron (y debieron) terminar en expulsión. También con el cambio por afecciones de Rodri Hernández. Se llevó la mano a la parte interior del muslo.
Aunque el Arsenal acabó con 11, a pesar del cabezazo que soltó el brasileiro al noruego, los de Mikel Arteta no pudieron siquiera sacar un punto. Y eso que fue otro testarazo, este de Kai Havertz, el que ha podido proporcionarles el 2-2. El alemán la mandó, a bocajarro, sobre el larguero. Su técnico terminó por los suelos, sabedor de que el Manchester City ahora está a tres puntos y, otra temporada más , ha sembrado el pavor en la Premier League. Más en concreto , en el norte de Londres.
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