El Real Oviedo prosigue encontrando sus fundamentos para creer en la salvación. En esta ocasión solo ha podido agregar un punto pero nuevamente se cargó de razonamientos para confiar en el milagro. El Villarreal, con los deberes insultantemente hechos a esta altura de curso, se conformó con las tablas y solamente batalló en una segunda parte en la que los ovetenses creyeron en la remontada. Fue una noche de tensión, de esas que se recuerdan más por lo que pasa alrededor que por el propio fútbol.
El Oviedo salió con lo que se espera , con Colombatto ocupando el lugar del sancionado Fonseca, al paso que Marcelino García Toral apostó por dar continuidad al once que venía de ganar en San Mamés, ingresando únicamente a Arnau Tenas bajo palos y a Dani Parejo en el centro del campo. Pero el guion del partido saltó por los aires casi sin tiempo para asentarse. En una acción supuestamente intrascendente, Dani Calvo se lanzó en el área en un forcejeo con Pepe. El colegiado dejó continuar en primera instancia, pero tras comprobar la jugada en el monitor terminó señalando penalti por un claro golpeo en el pie de acompañamiento del jugador marfileño. Hasta ahí, discusión frecuente. Lo que vino después fue lo que encendió al Tartiere.
Parejo tomó la compromiso desde los once metros, pero Escandell adivinó el lanzamiento y lo detuvo. La grada reventó de alegría aferrándose aún más si cabe a la machada de la salvación… hasta que el VAR volvió a intervenir. Según la revisión, un jugador del Oviedo habría invadido el área antes de tiempo, lo que forzaba a reiterar el penalti. Decisión difícil de comprender para todos y De Burgos Bengoetxea en el ojo del huracán. En el segundo intento, ahora sí, cambió el lanzador y Pepe no disculpó. 0-1 y un ámbito completamente congelado y enfadado en Oviedo.
A partir de ahí, el partido entró en el lote que más le convenía al Villarreal. Con ventaja en el marcador, el equipo de Marcelino se replegó y esperó su instante , mientras al Oviedo le costaba horrores producir riesgo con balón. Más allá de algún intento lejano de Sibo o un remate poco acertado de Fede Viñas, los de Guillermo Almada apenas intranquilizaron en la primera mitad.
Tras el reposo , el escenario cambió. El Oviedo dio un paso adelante y, en apenas diez minutos, produjo más sensación de riesgo que en todo el primer tiempo. Le faltó precisión en los metros finales, pero empezó a meter al Villarreal en su área. Ahí apareció Arnau Tenas con una gran intervención para eludir el empate en entre las acciones mucho más visibles.
El Villarreal movió el banquillo buscando aire fresco , pero el Oviedo proseguía insistiendo… hasta el momento en que encontró el premio. En el minuto 69, una jugada por la derecha terminó con un tiro un poco deficiente de Ilyas Chaira tocó en Parejo y despistó lo justo a Tenas para finiquitar en el fondo de la red. El Tartiere, que llevaba mucho rato empujando, al fin tenía algo que celebrar.
Con el 1-1, el partido se abrió finalmente. Almada fue con todo en pos de la victoria, ingresando mucho más pólvora arriba, al paso que el Villarreal trataba de aprovechar los espacios. En verdad , en entre las escasas que tuvo, Ayoze acalló el estadio con un gol fantasma en un cabezazo que tocó el larguero, la línea de gol y que sacó de milagro Escandell. La reiteración demostró que ese balón no llegó a entrar por unos pocos milímetros. La hinchada local temió que ese tanto hubiera sido demoledor , con lo que comenzó a no verse tan malo el empate.
Los minutos finales fueron de empuje local, más corazón que claridad, pero sin llegar a producir esa ocasión limpia que pudiera completar la remontada. Al final , reparto de puntos que deja experiencias muy diferentes. Para el Oviedo, el empate sabe a poco. Prosigue en una situación muy complicada , si bien cuando menos mantiene opciones de luchar hasta el desenlace. Para el Villarreal, en cambio, es un resultado que le deja continuar sumando y consolidar su posición en la parte alta, incrementando la ventaja sobre el Atlético de Madrid y con la tercera plaza ahora como un fin muy materializable.

