Tras ponerse un par de veces por encima del Atlético de Madrid, tuvieron que esperar hasta los penaltis a fin de que de la mano del joven Marrero inauguren una fiesta en Donostia que se culminará este próximo lunes. La guerra deportiva en el estadio olímpico de Sevilla empezó media hora antes del arranque con el duelo de aficiones, un instante único subido a los altares por la acústica del recinto.









