En menos de 20 minutos, la afición de Mestalla experimentó un frenético cambio de conmuevas. Pasó de los cánticos de "Corberán, dimisión", minutos tras el 1-2 de Lucas Boyé, a celebrar la remontada del Valencia CF con alegría desbocada. Por fin , el aficionado respira apacible y se ilusiona con poder mirar hacia arriba en la clasificación. El carrusel de sensaciones en el estadio valencianista terminó de la mejor manera merced a los muchos finales en la última parte de Eray Cömert y Hugo Duro desde los once metros. Antes, en el minuto 47, había empatado por vez primera Javi Guerra.









